¿Un último lessepsiano en el Mar Menor?

lunes, 20 de mayo de 2019 10:39

Hace unos meses Joaquín López Soriano, presidente de la Sociedad catalana de malacología, me hacía llegar un artículo, (ver entrada anterior) sobre el descubrimiento de un nuevo molusco invasor en el Mediterráneo y que había sido avistado en el Mar Menor por José Francisco Verdejo. Se refería al pequeño gasterópodo Cerithium scabridum que podéis ver en la foto de arriba generosamente cedida por Javier Murcia.

Cuando Ferdinand de Lesseps vio la culminación de su sueño: conectar el mar Rojo con el mar Mediterráneo por medio del Canal de Suez en 1869, –un sueño que ya habían tenido los faraones– no imaginó los efectos que se producirían años después en el ecosistema mediterráneo. En un principio las especies del mar Rojo no entraban en el Mediterráneo a causa de la barrera que suponía la menor salinidad y temperatura del Mare Nostrum y el agua dulce que el río Nilo arrojaba en su desembocadura, muy cerca de esta magna obra de ingeniería. 

Sin embargo, después de la construcción de la presa de Asuán a finales de los años 60 del siglo pasado, las aguas del segundo río más largo del mundo dejaron de llegar al Mediterráneo en grandes cantidades. Como consecuencia se produjo una subida de la salinidad en aquella zona que junto con el aumento de la temperatura del agua del Mediterráneo, facilitó la entrada de especies vegetales y animales marinas (más de 300 especies hasta este momento) a este mar. A estas especies invasoras que llegaron a través de ese Canal al Mediterráneo procedentes, entre otros mares, del mar Rojo, se las llama lessepsianas en honor del ingeniero francés.


En el Mar Menor sucedió algo similar al canal de Suez. Desde el cierre de esta antigua bahía por La Manga hace unos 2.000 años, sus aguas hipersalinas actuaban como una barrera para la entrada de muchas especies desde el Mediterráneo. Pero, en 1878 se abrió la gola de Marchamalo, la única comunicación de la laguna que es totalmente artificial, para instalar encañizadas, y cien años más tarde, en 1973, se dragó y ensanchó una pequeña gola natural para la construcción del canal del Estacio lo que ocasionaría una bajada de salinidad de las aguas, y con ella, la entrada de especies que anteriormente no habían podido introducirse en el Mar Menor por los pasos naturales del norte de La Manga.

Canal de Marchamalo (1878)

Canal del Estacio (1973)

Arrastradas por el agua o adheridas a las embarcaciones que entraron de forma masiva en el Mar Menor a través de esta nueva comunicación del canal del Estacio, llegaron y siguen llegando no solo especies mediterráneas (Caulerpa prolifera, Pinna nobilis, Cotylorhiza tuberculata), sino también especies invasoras lessepsianas (Fulvia fragilis, Ficopomatus enigmaticus, Cerithium scabridum) y otras también invasoras procedentes del Atlántico (Branchiomma bairdi, Callinectes sapidus). 

En las fotos de arriba vemos especies mediterráneas como el alga llamada vulgarmente oreja de liebre (Caulerpa prolifera) y el bivalvo más grande del Mediterráneo, la nacra (Pinna nobilis) que se introdujeron a partir de los años 70 del pasado siglo en el Mar Menor. 

Las medusas mediterráneas Cothylorhiza tuberculata, llamada vulgarmente huevo frito, y Rizosthoma pulmo (en las fotos de arriba) han sido una auténtica plaga en el Mar Menor desde los años 90 del pasado siglo; su enorme proliferación se ha debido a la gran cantidad de nutrientes que han llegado a la laguna procedentes de la agricultura intensiva que se ha instalado en su entorno.

El anélido Ficopomatus enigmaticus se ha extendido en la laguna en muy pocos años, se le puede ver principalmente cubriendo las conchas de nacras muertas (Pinna nobilis).

El anélido Branchiomma bairdi, muy abundante en las zonas portuarias, ha colonizado también los fondos arenosos del Mar Menor como se puede ver en la imagen de arriba a la derecha.

Algunas de las especies invasoras introducidas en el Mar Menor tuvieron una gran expansión durante algunos años, pero han desaparecido, como es el caso del molusco Fulvia fragilis que pudo ser exterminado por el gasterópodo (Hexaplex trunculus); en la foto de arriba a la derecha vemos varias cornetas devorando el bivalvo. 


Otro caso de especie invasora desaparecida en la laguna podría ser el de la liebre de mar andrajosa (Bursatella leachii) que fue abundantísima en el Mar Menor entre los años 2013 y 2015 y que no se ve en la laguna en la actualidad. Se creyó durante mucho tiempo que su entrada en el Mediterráneo había sido a través del Canal de Suez, pero recientes estudios muestran que pudo introducirse a través del Estrecho de Gibraltar. En la foto derecha de arriba de Eulalia Rubio podemos ver que cuando es molestada suelta un líquido de color violeta por el orificio dorsal que actúa de manera disuasoria ante posibles depredadores; en este vídeo también de Eulalia, este opistobranquio muestra su pluma branquial.



Sin embargo, un crustáceo muy agresivo, procedente de las costas atlánticas occidentales, el cangrejo azul (Callinectes sapidus), parece que ha venido para quedarse.

Ante la imagen de arriba que muestra una gran población de juveniles de Cerithium scabridum en el Mar Menor nos preguntamos: ¿Qué pasará en el futuro? ¿Ocupará el espacio que ahora ocupa su “pariente" Cerithium vulgatum y lo desplazará? ¿Desaparecerá como Fulvia fragilis o Bursatella leachii? ¿Será el último lessepsiano o vendrán muchos más?


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Fuentes consultadas:

López Soriano, J., Quiñonero Salgado, S., Verdejo Guirao, J.F., Pla Ventura, M. (2018) Primeras citas de Cerithium scabridum Philippi en la Península Ibérica. Nemus: revista de l’Ateneu de Natura. Nº 8, págs-133-136 PDF

Giménez Casalduero, F. y otros (2016) Capítulo 6. Invertebrados marinos alóctonos en el Mar Menor. En Mar Menor: una laguna singular y sensible. Evaluación científica de su estado. Instituto Español de Oceanografía

Conferencia del Dr Giacomo Bernardi: "The genetics of Lessepsian bioinvasions”